Cierre por reforma

Mayo 1, 2009 por Borja Cabada

 

 

Viendo que hay gente que aún pulula por estos pasillos (cosa de la cual me alegro), incluso después de haber sido declarados extraoficialmente deshabitados, me veo en la obligación de comunicaros –más que nada para que nadie se quede esperando novedades a corto plazo– que Courier Doce ha decidido tomarse un respiro temporal. Esperamos poder reactivar la actividad en la redacción para julio/agosto, cuando las aguas estén más calmadas y nos permitan navegar de nuevo. Sentimos mucho las molestias que este cese momentáneo pueda causar. Entretanto, quedan a vuestra disposición todas las críticas, artículos, recomendaciones, wallpapers y demás, publicados hasta ahora en la revista. Gracias a todos por vuestro apoyo.

 

Un saludo

 

Borja Cabada – Director de Courier Doce

 

Wallpapers

Marzo 6, 2009 por Borja Cabada

 

Desde la redacción de Courier Doce comunicamos a nuestros lectores que ya pueden descargarse los primeros wallpapers de la revista. Podéis verlos a través de este enlace o visitando la sección Downloads. Para realizar la descarga, solamente tenéis que hacer clic con el botón derecho sobre la imagen y seleccionar “guardar destino como”. Nos gustaría también que nos enviaseis vuestras propias creaciones para que todo el mundo podamos disfrutar de ellas.

 

Un saludo a todos

 

Borja Cabada – Director de Courier Doce

 

Dr. Horrible’s Sing-Along Blog (2008)

Marzo 2, 2009 por Borja Cabada

Ya que a algunos les ha dado por empezar la semana bloggera de la misma manera que el clima, voy a dedicar una entrada a algo que nos dibuje una sonrisa en el rostro a pesar de los humos que se respiran en otros lares. No por nada, no es que esté especialmente pletórico, ni me hayan dado una buena noticia, ni que el Barça perdiera ayer, ni que Courier Doce haya alcanzado cifras históricas en cuanto a visitas diarias. Es –simplemente- por llevar la contraria.

 

La misma filosofía siguió Joss Whedon (creador de series como Buffy, the Vampire Slayer) cuando allá por finales de 2007 tuvo comienzo la huelga de guionistas en Hollywood. ¿Que nadie escribe ahora? ¿Que todos los estudios se paran? ¿Que aquí no trabaja nadie hasta que no se resuelva la huelga? Pues ahora es mi oportunidad de crear una serie que en circunstancias normales dudosamente habría salido adelante. Algo así debió de pensar Whedon cuando le sobrevino la idea de hacer Dr. Horrible’s Sing-Along Blog (2008), una serie de televisión (en realidad se emitió en Internet) que dispuso de muy poco medios y de un presupuesto irrisorio, pero que aún así exhibe una calidad impecable en muchos niveles. Contó únicamente con una mini-temporada (tan sólo tres episodios de 15 minutos cada uno), pero su acogida por parte de los internautas abrumó de forma tan insospechada a sus creadores y supuso tal éxito en la red que se han visto obligados a editar recientemente el DVD de la serie –ahora mismo sólo disponible en Estados Unidos y Canadá-, y la gente suplica por más capítulos en todos los foros al respecto. Esto, señores, es lo que pasa cuando se deja trabajar a personas con talento.

 

Centrándonos un poco en el argumento, Dr. Horrible nos cuenta, bajo lo que podríamos denominar un triple formato de videoblog-serie-musical, las idas y venidas del personaje homónimo, un wannabe maligno –el típico villano al que al final se le coge cariño- cuya única obsesión es ser aceptado en la Malvada Liga del Mal y armarse de valor para hablar con la chica de la que está enamorado. Su antagonista, Captain Hammer (Nathan Fillion), digamos el “bueno”, se vuelve cada vez más irritante cuando se interpone entre él y su amada, Penny (Felicia Day). No os cuento más, que la serie ya es corta de por sí, y no quiero estropearos los giros y el grandísimo final (para mí uno de los mejores finales televisivos de la historia).

 

Neil Patrick Harris (How I Met Your Mother, Starship Troopers) está fantástico encarnando al protagonista. Resulta impresionante su capacidad para imprimirle al personaje matices tan dispares como amor, melancolía, afán de superación, timidez, comicidad, ingenio, bondad, y sobre todo… maldad. Todo esto, además de hacer gala de una faceta musical que hasta ahora desconocía en este actor. Pero, sin duda alguna, lo mejor de su interpretación recae en la progresiva transformación que va sufriendo su personaje. Excepcional.

 

Para acabar quisiera hacer una breve mención a los temas que aparecen a lo largo de la serie, todos ellos escritos y compuestos por Joss y Jed Whedon, cuya mayor virtud son sus letras, imprescindibles para seguir el desarrollo de la trama y sobre todo entender mejor la psicología del protagonista. El aspecto musical, además, está muy bien encajado en el discurso de la serie (Whedon no abusa de esta técnica, nos da exactamente lo que cada episodio puede sostener).

 

Por último, y con esto termino, os dejo el link de Youtube para que podáis verla con subtítulos en español. Espero que esa pseudo-carcajada maligna con la que abre la serie os deje la misma buena impresión que a mí. Disfrutadla.

 

The Fall (2006)

Febrero 25, 2009 por Borja Cabada

Antes que nada, mis disculpas a todos por esta larguísima ausencia. Podría daros muchas razones por las que estas semanas no han aparecido nuevas críticas en Courier Doce, pero permitidme al menos justificarme diciendo que, la verdad, últimamente no he tropezado con ninguna película sobre la que mereciera la pena escribir. Dicho esto, lo mejor es retomar la marcha y seguir adelante. Que ya iba siendo hora…

 

The Fall (2006), sin duda alguna, hace tiempo que debería haberse hecho un hueco en Courier Doce, cuando la vi por primera vez. Pero debo reconocer que entonces me senté a verla con cierto escepticismo y poco dispuesto, lo cual hace que su logro sea mayor, ya que me tuvo pegado a la pantalla durante las casi dos horas que dura. Este pequeño drama de corte fantástico y de aventuras resulta que fue una de las mejores películas del 2006 y apenas tuvo repercusión en los medios, a pesar de tener un palmarés brillante, aunque escaso. Ganadora en el Festival Internacional de Berlín, Sitges y el Austin Film Critics Association en categorías como mejor película y mejor cinematografía son algunos de los más destacable premios que ha conseguido.

 

Ambientada en Los Angeles en los años 20, el film nos narra las experiencias de Alexandria (Catinca Untaru), una niña inmigrante ingresada en un hospital de las afueras (tendríais que oírla hablar en inglés, por cierto; cautivadora) que posee una imaginación muy vívida y cuya curiosidad tan despierta la llevará a entablar amistad con Roy Walker (Lee Pace), un especialista de cine accidentado y uno de los muchos otros pacientes que moran en la institución. La llave de dicha amistad serán las historias, cuentos fantásticos que Roy le irá relatando a Alexandria, mientras esta queda embelesada escuchán-dole. Su fascinación por las historias de Roy y su incansable imaginación harán que la niña les ponga a los personajes del cuento las caras de gente de su entorno habitual y que su percepción de la realidad comience a aliñarse con chispas de esa fantasía, pero sin consecuencias trágicas (esta no es una película de esquizofrénicos). Sin embargo, Roy guarda dentro de sí un oscuro secreto que poco a poco lo irá consumiendo interiormente, lo cual repercutirá inevitablemente en los giros narrativos que vayan tomando sus cuentos, y por tanto afectarán a la amistad que tiene con Alexandria. Pero los niños no entienden de tristezas o calamidades. Sólo atienden al amor. Y Alexandria, de la misma manera que una niña quiere a un padre afligido, intentará que Roy destruya para siempre esa losa pesada que lo tenía subyugado.

 

Tarsem Singh (The Cell) es el responsable de esta magnífica y hermosa obra de arte cinema-tográfica, que en mu-chos aspectos recuer-dan a la inolvidable The Princess Bride (1987), The Flight of Dragons (1982) o La historia interminable (1984), todas ellas películas que, a su vez, nos recuerdan lo que era ser niño y pegan un tirón de orejas tanto a los ejecutivos de Hollywood como a los espectadores haciéndonos ver que para hacer buen cine no hacen falta guiones enmarañados y retorcidos. Me viene a la memoria también incluso Tideland (2005), de la que ya hablamos por aquí, y que podría ser una versión algo siniestra de este tipo de películas. Este director indio cuenta en su currículum, además, con trabajos como The Curious Case of Benjamin Button (2008) a cargo de la dirección de la second unit, película que junto con su primera realización servirá para que os hagáis una idea del peculiar estilo de Singh. Su próxima cinta (War of the Gods, que se espera para el año que viene) apunta maneras también, así que anotad el título en algún sitio que pueda resistir el paso de un año entero sin disolverse entre pelusas y polvo.

 

En cuanto al guión, sí es cierto que bien por omisión voluntaria, bien por descuido, el film deja algunos aspectos sin tratar, como el pasado de la niña (cómo ha llegado hasta Los Angeles, dónde están sus padres, quién la llevó al hospital), pero a mi juicio no son “agujeros” propiamente dichos, puesto que en realidad no estorban ni hacen aparecer incongruen-cias ni relativizan el tema principal de la historia. Es más, si algo hay que agradecerle a la película es su capacidad de ir directa al grano, sin embrollos ni artificios narrativos. Del reparto, simplemente destacar la interpretación de su protagonista, Catinca Untaru, una jovencísima actriz rumana de apenas doce años, que desafortunadamente no cuenta con ningún título más en su corta trayectoria; sin olvidarnos de Lee Pace (Infamous, The Good Shepherd), actor que poco a poco va haciéndose su sitio en Hollywood, y al que ahora mismo podéis ver en la serie americana de más o menos éxito Pushing Daisies en el papel protagonista.

 

En definitiva, The Fall supone un soplo de aire fresco para el género fantástico –género que personalmente me empezaba a parecer vacío con tantos efectos especiales y superproducciones que en realidad sólo buscan dar el taquillazo. Esperemos que haya otros más como Singh, que den un respiro a nuestras retinas y nos ofrezcan algo fantástico sin por ello renunciar a lo real.

 

Joe Gould’s Secret (2000)

Febrero 2, 2009 por Borja Cabada

Vais a permitirme que para la película de esta semana me ponga un poco más serio, que últimamente os he dado demasiadas dosis de humor y el cuerpo me pide algo menos festivo. He rebuscado, pues, en el baúl de mi filmoteca con tal de encontrar una película que realmente ilustre el espíritu de Courier Doce de dar a conocer films ignorados e incomprendidos, y cuán grande ha sido mi alegría al haber desempolvado un pequeño tesoro que encontré hace ya algún tiempo y que en su momento me pareció magistral y, todo sea dicho, conmovedor. La película no es otra que Joe Gould’s Secret, el tercer y penúltimo trabajo del actor Stanley Tucci (The Terminal, Conspiracy) como director.

 

El film nos acerca a los confusos y difíciles años 40, a la vida más bohemia, personificada y llevada al extremo por el irónico y excéntrico Joe Gould (Ian Holm), escritor estadounidense licenciado en Harvard cuya mayor obsesión era materializar una epifanía que le sobrevino en Nueva York tras su periplo por tierras canadienses y después de haber realizado sus estudios sobre los indios Chippewa y Mandan. Conocido afectivamente (o despectivamente, según se mire) por todos como profesor Seagull (se jactaba de ser capaz de hablar con las gaviotas), este pobre loco tuvo la singular chifladura de llevar a cabo la escritura del libro más largo jamás escrito: la Historia Oral de Nuestro Tiempo, una obra absurda de enciclopédicas proporciones que aspiraba a contar la mejor y más auténtica historia de la humanidad, basada exclusivamente en las miles y miles de conversaciones que él mismo escuchaba en las calles de Nueva York. La vitalidad, la obsesión, el estilo de vida y el trabajo de este personaje, que realmente existió y pululó por las avenidas y bulevares de la Gran Manzana, inspiraron a muchos otros escritores, algunos del prestigioso calibre de E. E. Cummings, William Carlos William, Don Freeman, William Saroyan, y Joseph Mitchell. Este último en particular –interpretado en el film por el propio Stanley Tucci- fue el mayor responsable de que hoy día se conozca y recuerde a Joe Gould como una de las más vibrantes e interesantes rarezas que el mundo literario norteamericano ha visto nacer. Su relación con el bohemio pasa por diversos estados a lo largo de la película, yendo desde el más sano y curioso asombro, hasta una estoica amistad y el posterior desengaño.

 

Sin duda lo más significativo del film no son sus cualidades técnicas o cinematográficas, sino las magníficas interpretaciones de sus dos personajes principales, y en especial –cómo no- la de sir Ian Holm (The Lord of the Rings, From Hell), histriónico y espléndido dando vida a un Joe Gould que el espectador siente que puede tocar, oler, sentir, amar, odiar, reír con él, sufrir con él los estragos de la vida bohemia y de una mente que en algún punto insospechado de su existencia perdió la cordura, para finalmente compadecerse de él. En ciertos aspectos recuerda al Max Estrella(do) de Valle-Inclán, ambos tan gráficos ejemplos del lado triste y fatídico de la vida artística antisocial e incomprendida. Joe Gould’s Secret es una película para ver muy de cerca, para palpar y saborear, ese estilo de vida, tan admirado por algunos –que en realidad sólo ven la fachada llamativa de lo que en la mayoría de los casos supone un constante batallar contra el hambre, el alcoholismo y la indigencia- y tan ignorado por otros tantos. Posiblemente la cinta tenga mejor cabida entre los amantes de la literatura y los filólogos, pero recomiendo a cualquiera que le guste el buen cine que le haga a este film, sin dudarlo un instante, un hueco en su ajetreada vida y dedicarse luego a sí mismo unos momentos –aunque sean breves- para reflexionar y pensar –con calma, sin interrupciones, mientras aparecen los créditos, despacio- sobre lo que acaba de ver.

Pineapple Express (2008)

Enero 28, 2009 por Borja Cabada

Pineapple Express (Superfumados) es una de esas películas que se ven obligadas a ser víctimas de las distribuidoras –por culpa de la incompetencia de alguien- a la hora de traducir los títulos o, ya puestos, de inventarse uno nuevo. Casi doy por seguro que cuando esta comedia llegó a nuestras salas el pasado mes de diciembre enseguida la desechasteis por lo tonto del título, pero os garantizo que si vais más allá de las apariencias que un cretino de marketing otorgó a este film sin hacerle justicia, encontraréis una película divertida, dinámica y chiflada, a la que tampoco le falta su dosis de acción.

Dale Denton (Seth Rogen) es un funcionario judicial remolón que compagina sus deberes profesionales con el consumo habitual de marihuana. En el fondo, Denton es un tío bonachón y alegre al que simplemente le gusta aliñar su vida con un porrito de vez en cuando. Su vida cambia por completo cuando acude a su dealer, Saul Silver (James Franco), a comprar su acostumbrada cantidad de maría (galletas, por supuesto) y éste le habla de una nueva cepa que acaba de adquirir y que nadie más en la ciudad vende llamada “pineapple express” (algo así como “el expreso de la piña” –a saber adónde te lleva ese tren). La yerba en cuestión es la leche, y el protagonista no tarda en entusiasmarse con la idea de probarla. Más tarde, Denton, desde su coche –y en compañía de su inseparable canutito-, presencia un asesinato perpetrado por una policía y un hombre, que luego descubrirá que se trata del creador del “pineapple express”, un capo importante del tráfico de drogas, que no tardara en dar con ellos ya que Denton deja la colilla en el lugar y sabe que Silver es el único que vende su producto. Dale vuelve asustado a casa de Saul, y después de contarle a este lo que acaba de ver, los dos salen corriendo por temor a que los matones del capo les hagan una visita. A partir de aquí se monta el lío padre, un continuo chiste que no cansa por varios motivos: uno, la trama está marcada por un guión muy ágil; dos, los personajes son casposos pero entrañables, magníficamente interpretados por Seth Rogen (Knocked Up, The 40 Year Old Virgin) y James Franco (Spiderman, Milk); y tres, la película no aburre, está llena de acción, tiroteos, peleas, persecuciones en coche. En resumen, todos los ingredientes necesarios para pasar un buen rato frente al televisor y de paso echar unas risas.

Del director, David Gordon Green, puede decirse más bien poco, puesto que se trata de un director bastante desconocido a nivel de taquilla, aunque no es la primera película suya que veo y por tanto no será la última que vaya a comentar en Courier Doce. Algunos de sus anteriores trabajos me han dejado con muy buen sabor de boca, especialmente All the Real Girls (2003) y Snow Angels (2007). Con Pineapple Express, este realizador nacido en Arkansas hace casi 34 años se atreve por primera vez con la comedia haciendo gala de una evidente soltura a la hora de contarnos esta historia. En conjunto la película tiene aires a lo Cohen (sobre todo de su último trabajo) y de otros aciertos del género como The 40 Year Old Virgin (Virgen a los cuarenta) o Knocked Up, ambas cintas firmadas por el neoyorquino Judd Apatow y en las que también aparece Seth Rogen. Como apunte personal, y sin que esto se entienda como afirmación categórica, Pineapple Express es de las pocas comedias decentes que hoy día invaden las carteleras. Da gusto sentarse a ver una película así, que no te haga pensar después de un día duro (que es lo más normal del mundo –el cine ante todo debe entretener), y que aún así consigue hablarte de forma simpática de valores como la amistad. Que tengan que ser siempre los americanos… Luego nos quejamos de que la gente no ve cine español. Por algo será. Abajo os dejo el comienzo del film. Simplemente genial.

 

Coup de Grâce (news update)

Enero 26, 2009 por Borja Cabada

Antes de que pase más tiempo quisiera poner unas breves líneas para que la gente no se piense que esto lo tengo abandonado. El motivo para que no haya dado señales de vida últimamente es que he estado inmerso en el rodaje del último corto de acción de Victoriano Rubio, que ha tenido lugar este fin de semana en Madrid. Han sido dos días intensivos de trabajo, pero desde aquí os aseguro –y creo que puedo hablar por todo el equipo- que la experiencia ha sido increíble. Tiroteos, peleas, adrenalina, la trama y sobre todo mucha, mucha ilusión en el proyecto son algunas de las cosas que casi con toda seguridad harán de Coup de Grâce una de las mejores producciones que se han hecho en el terreno del cortometraje en España, al menos en los últimos años.

La pena es que vais a tener que esperar un poco hasta que podáis verlo, ya que la post-producción se prevé larga y lenta (el montaje va a llevarnos bastante tiempo), pero esperamos poder estrenarlo en verano –septiembre como muy tarde. Así que nada, armaos de paciencia y esperad a que llegue, porque merece la pena. Mientras tanto, iremos colgando alguna que otra foto del rodaje, teaser posters, y demás.

En fin, en un par de días habrá un poquito más de actividad en Courier Doce (nuevas críticas, el artículo semanal del filósofo fílmico, el primer cuento chino, y por supuesto, vuestra participación), así que nada, entreteneos con buen cine como el que aquí se comenta hasta que lleguen las novedades de la semana.

 

Un saludo a todos

 

Borja Cabada – Director de Courier Doce

Scrubs (2001-2009)

Enero 17, 2009 por Borja Cabada

          El regreso de Scrubs a los televisores estadounidenses hace apenas un par de semanas ha hecho que quiera volver a hacer un alto en las críticas cinema-tográficas para dedicarle unas líneas a otro producto televisivo. Un motivo más para esto no es sólo que la serie esté viendo la que con toda probabilidad será su recta final (al menos con el reparto original), sino que –quizá por esa condición- se trata de una de sus mejores temporadas hasta ahora (sólo se han emitido cuatro episodios, pero la cosa pinta muy bien), algo que ciertamente se dudaba después de todas las dificultades que ha venido padeciendo últimamente.

          Creada por Bill Lawrence (responsable de otras series como Spin City o la rarísima Clone High) y protagonizada por Zach Braff (Garden State, The Last Kiss), Donald Faison (Felicity, Remember the Titans), John C. McGinley (Identity, The Rock), Sarah Chalke (How I Met Your Mother, Roseanne) y Judy Reyes (Little Girl Lost: The Delimar Vera Story, Washington Heights), esta comedia cuenta las peripecias vividas por el imaginativo doctor John Dorian (Braff) y los personajes a su alrededor, en un hospital surrealista en el que tienen cabida tanto risas como momentos crudos y trágicos propios de tal escenario, pero sin caer en lo lacrimógeno. Scrubs supuso en su día (allá por el 2001) una mirada nueva y fresca hacia las series “medicinales”, que por entonces sólo conocían su faceta más melodramática con productos como La doctora Quinn, Everwood, Urgencias, o en España la inmortal Hospital Central –dieciséis temporadas nada menos. Partiendo de la premisa promulgada en la película Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) de que la risa es la mejor medicina para el paciente, Scrubs le dio una vuelta de tuerca al género dándole un nuevo aire más dinámico, más sano, más simpático, que incluso en ocasiones se ríe de sí misma. Su éxito en parte se basa en una simple fórmula derivada de la anterior: la risa es la mejor medicina… para el espectador. Y el remedio funciona.

          Una de las mejores cualidades de la serie sin duda alguna es el guión. Cada episodio está escrito de forma inteligente, lleno de humor tanto en los diálogos como en los absurdos gags que emanan de la imaginación del protagonista, que tiende a visualizar en su mente todo tipo de situaciones extrañas y cómicas. Siendo esto su aspecto más positivo, ya podéis imaginaros lo que sufrió la serie con la reciente huelga de guionistas de Hollywood (de la 7ª temporada sólo se rodaron y emitieron once de los doce episodios previamente progra-mados –ya de por sí pocos en una serie que cuenta con una media de veinte capítulos por temporada). Por si esto no fuera suficiente, a la huelga de guionistas se le añadió el problema de permanencia en la cadena NBC, que por entonces era dueña de la franquicia, y la pugna que mantuvo con ABC por los derechos de emisión (pugna de la cual salió airosa esta última). En definitiva, demasiados baches al final del camino de una serie que sinceramente ha roto moldes y ha conseguido arrancarnos una sonrisa a muchos sin empacharnos con idas y venidas amorosas ni con sucedáneo barato de lágrimas.

          Un último apunte para deciros solamente que evitéis a toda costa la versión doblada al castellano. Los que me conocen saben que siempre aconsejo verlo todo en su versión original, pero en este caso quiero hacer especial énfasis en ello. Una vez tuve la desdicha de ver un episodio en español y os puedo asegurar que no es ni la sombra de lo que la serie ofrece en inglés.

          PD: las nuevas secciones se están gestando y esperamos que dentro de poco puedan ser estrenadas. Gracias a aquellos que habéis ofrecido vuestra colaboración.

The Science of Sleep (2006)

Enero 8, 2009 por Borja Cabada

Quiero comenzar esta nueva entrada con agradecimientos. Desde aquí os aseguro que vuestras recomendaciones son escuchadas y –cuando hay tiempo- puestas en práctica. Os agradezco sinceramente todas las sugerencias cinematográficas que habéis ido haciendo desde que nació Courier Doce, porque he de reconocer que he topado con auténticas maravillas. Una de ellas –de las más recientes que he tenido la oportunidad de ver estas pasadas vacaciones navideñas- es The Science of Sleep. Esta peliculita (en español La ciencia del sueño) es de las que a mí personalmente me toca la fibra sensible, por todo, por la historia, por el estilo, por la estética, por los personajes –sobre todo los personajes. Pero al margen de esto, realmente es uno de los mejores trabajos de Michel Gondry, del que no hace mucho os hablé en Eternal Sunshine. Antes de conocer la película que nos ocupa –posterior a la protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet- pensaba que con la cinta anterior Gondry había tocado techo, que difícilmente iba a poder superar algo así. Gracias a Dios estaba equivocado, y tras ver The Science of Sleep comprobé que hay más cielo después del cielo.

 

Stéphane es un peculiar artista de ascendencia mexicana y francesa con un agudo desorden afectivo y un ligero problema de percepción de la realidad. Su vida en México se ve trastocada cuando decide regresar a París, arrastrado por una madre que supuestamente le ha conseguido allí un puesto de trabajo creativo –algo que, por ende, descubrirá que no es del todo cierto, para desconsuelo del protagonista. Por si esto fuera poco, y sumado a la influencia que sus estrafalarios compañeros de trabajo ejercen en su subconsciente, el muchacho se ve atrapado en una tortuosa historia de amor con su vecina, Stéphanie –relación que regirá el argumento de la película de una manera literalmente onírica, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Todo esto determinará la vida del joven y comenzará a afectar a la, ya de por sí propensa al desvarío, mente del artista.

 

Si en Eternal Sunshine Gondry nos acercaba al mundo de los recuerdos y la memoria, aquí nos adentramos en un universo mucho más caótico y enmarañado: los sueños. Sueños de cartón que Stéphane progresivamente irá teniendo problemas en distinguir del mundo real. La premisa en la que se basa el film estoy seguro de que a todos nos resultará familiar: quién no se ha despertado nunca y empezado el día con esa confusa sensación de no saber muy bien si un hecho concreto de nuestra vida lo hemos soñado o realmente vivido. Imaginad entonces lo que sentiríais al comprobar que lo que hemos soñado, por ridículo o extravagante que fuera, también lo hemos vivido simultáneamente. Lo más interesante del film es cómo entrelaza esos sueños con la realidad (atentos a la interesante concepción artística), cómo se vale de ese mecanismo para desarrollar el mundo interior de los personajes, y cómo maneja por igual momentos cómicos y escenas muy tristes, de esas que te hacen contener la respiración porque resulta inevitable cogerle cariño al protagonista.

 

Del reparto destacar la entrañable interpretación de Gael García Bernal (Babel, Diarios de motocicleta) en el papel protagonista, sin olvidar a su homóloga femenina, Charlotte Gainsbourg, actriz británica más habitual en el cine francés que en el de su tierra, pero que ha sabido hacerse con papeles más o menos importantes en películas como 21 Grams y la pseudobiografía de Bob Dylan I’m Not There.

 

Como contrapunto, solamente mencionar que el film cayó en desgracia porque inevitablemente enseguida se la comparó con su predecesora, algo que a mi juicio es un error puesto que la concepción de ambas películas es totalmente distinta, entre otras cosas porque la anterior fue una producción americana y, os cueste o no creerlo, eso cambia sus pretensiones. Discrepancias aparte, y a pesar de lo que muchos han dicho por ahí, creo que The Science of Sleep es una película estupenda, mucho más personal, con una historia conmovedora y un guión muy bien concebido –escrito por el propio Gondry- que bebe mucho del realismo mágico literario, y que nada tiene que envidiarle a su anterior colaboración con Charlie Kaufman. Un auténtico golpe sobre la mesa por parte del director francés, corroborado posteriormente en su último film (Be Kind Rewind), para avisarnos de que –ojito- sigue ahí, puede que escondido, y que, aunque haya que escarbar un poco para encontrarlo, siempre está dispuesto a contarnos buenas historias.

The Mist (2007)

Enero 1, 2009 por Borja Cabada

Vamos a empezar el 2009 con una película que os sacuda la resaca de encima. The Mist (La niebla) no es que sea necesariamente una película difícil de encontrar o apenas conocida, pero sí es uno de esos films de terror que por desgracia no abundan hoy en día, y como tal se merece un hueco en Courier Doce. Sinceramente, hacía ya tiempo que un relato de Stephen King engendraba algo decente en el cine. Quizá por esto su presencia en nuestras salas haya pasado en realidad más bien desapercibida. Echando un vistazo a los números, vemos que un discreto tercer puesto en el ranking de taquilla es lo máximo a lo que aspiró el film en su primera semana en España, para luego continuar perdiendo posiciones a medida que pasaba el tiempo y llegaban nuevos estrenos. Tal vez esto pudiera deberse a que, acostumbrados a tanta decepción –y que me perdonen los adeptos-, ya casi asociamos al escritor (o sus adaptaciones) con el aburrimiento, desafortunadamente para films que sí merecen la pena. No obstante, no podemos negar que el sello King todavía despierta en el público la ilusión y esperanza de que la película por la que hemos pagado X no la sintamos como una estafa. Después de todo, al muchacho lo avala su trayectoria –que irrefutablemente está ahí y que le asegura al menos el beneficio de la duda.

 

Una pequeña ciudad de Maine se ve sumergida en una extraña niebla en la que parecen morar las más grotescas criaturas. Aterrorizados, un grupo de personas se ve en la necesidad de refugiarse dentro de un supermercado local, en el que el miedo, el terror, la ignorancia, la desconfianza, el pánico y la histeria irán transformando a todos y cada uno de los involucrados. Más allá de la evidente huella lovecraftiana (seres monstruosos que parecen venir de dimensiones ignotas, que recuerdan a la fauna de Silent Hill o al mismísimo Cthulhu y compañía), el film resulta muy interesante sobre todo a nivel sociológico. El temor hacia lo desconocido, la sensación de estar atrapado, la superstición religiosa y el poder manipulador del lenguaje oral son algunos de los aspectos del ser humano que aquí se exhiben con auténtica maestría. Los derroteros por los que deriva la interacción social de este grupo de personas ante situaciones tan desesperadas son explorados con suma naturalidad por el realizador francés Frank Darabont (The Green Mile, The Majestic), que con este trabajo se muestra especialmente hábil en la dirección de actores, entre los que cabe destacar a Thomas Jane (The Punisher, Dreamcatcher) en el papel protagonista, y, por mencionar a alguno de los secundarios –impresionantes, todos-, Toby Jones (Infamous, The Painted Veil), Jeffrey DeMunn (Burn After Reading, The Majestic) y Marcia Gay Harden (Mystic River, Flubber), que da vida a la señora Carmody, uno de esos “villanos” que realmente generan en el espectador esa inevitable sensación de violencia y odio hacia su persona. Otra de las cualidades del film es su guión, espléndidamente articulado a partir del relato de King, que consigue mantenernos en vilo durante toda la película, contando con muy pocos escenarios en los que desarrollar la trama (algo que sin duda contribuye al efecto buscado en el público). Una curiosidad: mis fuentes me informan que aquellos que estén familiarizados con el texto original se llevarán alguna que otra sorpresa. No digo más, que luego me acusáis de spoiler. Que cada cual juzgue por sí mismo si la historia gana o pierde con esas pequeñas alteraciones.

 

Para los que estéis interesados en haceros con la película, aprovechad estos días y buscad la edición especial de 3 DVDs que recientemente se ha editado. Incluye una versión en blanco y negro que mejora con creces el contraste de claroscuro, y le da al film un aire sutil más angustioso. Me gustaría terminar esta crítica recalcando, con un juego de palabras, que en verdad la cinta tiene algo especial. Para ello, permitidme reproducir una de las frases que a mí más me impactó cuando vi la película por primera vez. Meteos en situación. La niebla lo ha impregnado todo. Apenas se alcanza a ver nada que esté a pocos metros de ti. Nadie sabe qué ocurre ni si es peligroso adentrarse en la densa calina. Todo está en silencio, calmado, pero no puedes evitar sentirte intranquilo. Un temor irracional comienza a invadirte. Miras a tu alrededor. Los demás están también asustados, sin saber qué hacer. Entonces, el fatídico sonido de sirenas a lo lejos te da una punzada en el estómago. Estás tenso. Expectante. Algo va a ocurrir. De repente, un grito desgarrador procedente de la niebla se acerca enloquecido: Something in The Mist!!! Something in The Mist!!!